domingo, 21 de noviembre de 2021

Viaje a la Costa Brava (III)

 

Como tercer día de turismo y antes de salir de Roses, nos dirigimos a su ciudadela, donde se pueden ver restos de asentamientos correspondientes a casi todas las edades del hombre y se puede "leer" la historia de nuestro país.


Y a continuación, nos dirimimos al L'Escale, lugar típico de veraneo con  sus esplendidas playas y calas, además de un fenomenal ambiente.


Y muy cerquita, visita obligada a Estartit, cautivadora localidad marítima con paisajes de gran belleza, donde resaltan las protegidas islas Medes.



Casi se ha terminado el viaje por la Costa Brava, pero al día siguiente, conforme regresamos a Pamplona, no nos resistimos a visitar Tossa de Mar, comprobando que su fama está plenamente justificada por la belleza de esta localidad costera.



Han sido cinco días de viaje a mediados de octubre, que han merecido la pena y un descubrimiento, una vez más, de los bonitos e interesantes lugares que tenemos en España.


sábado, 20 de noviembre de 2021

Viaje a la Costa Brava (II)

 El segundo día tomamos rumbo al interior y como primera parada Banyoles, donde su espectacular lago unido a una soleada y apacible mañana, nos animaron a hacer la ruta a pie que rodea todo el lago, disfrutando de unas magnificas vistas.




En Portlligat visitamos la casa de Dali, donde la guía nos despertó la curiosidad sobre su vida y obra. Así que fue obligada la visita a su museo en Figueres. Como no podía ser de otra forma, y teniendo en cuenta que Dalí participó en su diseño, la originalidad de cada uno de sus rincones es excepcional.


En busca del buen vino catalán, nos dirigimos a la localidad de Peralada, donde se impone su castillo, actual casino y junto al que se está construyendo la actual bodega de Peralada, hermanda comercialmente con las bodegas navarras Chivite y Pago de Cirsus.

Y con la visita a la tienda de la bodega de Peralada, se terminó el segundo día en la Costa Brava.

sábado, 30 de octubre de 2021

Viaje a la Costa Brava (I)

Este mes de octubre, Isa y yo nos enrolamos en una nueva escapada. Esta vez, y como quiera que la pandemia sigue poniendo complicados los viajes, nos hemos decidido por la Costa Brava. Y aunque no hemos salido al extranjero, por sus espléndidos paisajes, sus gentes y cultura, no ha desmerecido en nada a otros viajes por países europeos.

Durante cuatro días, desde la ciudad de Roses, recorrimos estas bellísimas tierras, donde los amaneceres y atardeceres nos cautivaron.

Nuestra primera parada fue Cadaqués, hermoso pueblo pesquero que aun conserva su esencia, gracias a su complicado acceso que lo ha protegido del furor inmobiliario y turístico.




 
A un kilómetro escaso, atravesando las típicas callejuelas, llegamos a Portlligat,  coqueta localidad de tradición pesquera, pero que llegó a la fama por ser el lugar elegido por Dali para asentarse y producir la mayor parte de su obra artística.



 
Continuamos por carreteras muy sinuosas y llegamos a Cap d'en Roig, el lugar más al este de la península, en contraposición a Finisterra, que lo visitamos hace apenas 3 meses.


Con estos apacibles paisajes, dimos por finalizado el primer día, si bien, antes de regresar al hotel, tomamos un vino en Ampuriabrava, urbanización curiosa y que hay que visitar, para pasear por sus canales en perfecta simetría, con los barcos amarradas a pie de cada casa.


lunes, 12 de julio de 2021

Los caprichos de Santiago

Ya en Galicia, pasado el reto de la peregrinación, toca el disfrute de unos días de turismo. Primera parada tras unas horas en Santiago, es Finesterra. Un punto de la península que nunca habíamos visitado, pero que para mí tenía una atracción especial.

Antes que nada, reservar un buena cama en el Hotel Mar de Finisterra, donde recuperar las piernas y de paso, disfrutar de unas estupendas vistas.

Como no podía ser de otra manera, tanto la "utillera" como yo nos habíamos ganado una buena mariscada

 

No podía faltar la visita al faro, kilómetro 0 del Camino de Santiago. De paso, presento a la escurridiza Isabel, que no se deja fotografiar fácilmente, pero que ahí estuvo, de apoyo permanente y sin ella, esta aventura no hubiera tenido lugar.

No podía dejar de poner alguna foto de los famosos atardeceres en Finisterra.

Tras dos días de relax en este paraje tan especial, toca coger el coche y hacer un poco turismo por la Costa de la Muerte, transición con las Rías Bajas. De verdad, un paraíso.

Primera parada, Ézaro, pequeño pueblo marítimo famoso por estar a los pies de las pocas cascadas que vierten sus aguas directamente al mar.

 

 

  Pero como estamos centrados en el ciclismo, la sorpresa fue descubrir el Mirador de Ézaro. Final de contrarreloj en la Vuelta 2020. 1,8 kilómetros con una pendiente media del 14,6%, pero con rampas del 25%. Era duro subirlo andando, pero lo que más dolía era tener la bici en el maletero del coche y no probar la espectacular subida. Para otra ocasión.

 Visita a la playa de Carnota, totalmente virgen en un paraje protegido.

 

Y allí mismo, se encuentra el hórreo más grande de Galicia. No es el de la imagen, pero este que estaba al lado era más "fotogénico".

Y el avituallamiento, en el pueblo costero de Muro. Coqueta localidad con mucho ambiente y buenos chiringuitos para degustar comida gallega.

Y terminamos el tour regresando a Santiago, que el día de la llegada no hicimos ni entrar a la catedral. Así que dos días de visita para disfrutar de sus calles y hacer una sosegada visita al Santo.



Y esto ha sido todo, dos entradas hechas con fotografías del móvil, sobre este improvisado pero apasionante viaje a Santiago, atravesando tierras castellanas.

lunes, 5 de julio de 2021

Camino de Santiago con la WRConor

 Va viéndose la luz después de más de un año con el bichito ese haciendo de las suyas, pero gracias a las vacunas, la vida social empieza poco a poco a retornar y con ella, la posibilidad de viajar, de momento por el interior. Así que con unos días de vacaciones que había que gastar, me puse camino de Santiago de Compostela.

Condiciones, siete días de ruta en bici por carretera, a una media de 120 km día y con coche de apoyo, para no tener que llevar alforjas. Y por supuesto, con material de ConorBike, todo de la tierra. A través de fotografías, os cuento cómo fue mi pequeña aventura para celebrar el nuevo periodo de seminormalidad y meditar sobre lo que nos ha tocado vivir.

Primero, presentaros la máquina con la que disfrute los siete días de ruta, la Volcano de Conor.

 
Valcarlos - Irache: La salida, allá por el 27 de mayo, en Luzaide/Valcarlos, entrada a España del Camino Francés .
 
 

Quedan por delante siete etapas de más de cien kilómetros cada una. Como aperitivo, a subir Ibañeta por el lado norte, 15 kilómetros, que con mañana primaveral elegida, fue todo un paseo.

Primer obstáculo superado.

No se puede continuar sin un alto en la Colegiata de Roncesvalles. Un buen café y un poco de meditación en la capilla de su colegiata, lugar donde muchos peregrinos, desde la Edad Media, busca consuelo y esperanza.

Irache - Belorado: Pernoctando en cama propia, ventaja de "jugar en casa", tras una calurosa jornada de trabajo, vuelta a la bicicleta. Viana, última población del Camino a su paso por Navarra, momento idóneo para visitar su iglesia.

Es una tarde calurosa con amenaza de tormenta. En el momento del refrigerio, no era consciente de la que se me venía encima. El paso por Logroño era complicado, todo por vías rápidas poco adecuadas para ciclistas, además de ser complicado coger la carratera a Navarrete y tener que dar un rodeo mayor de lo esperado. Como colofón, tormenta, agua, viento ........ tarde difícil para pedalear solo por ese infierno de tráfico, agua y viento.

Belorado - Carrión de los Condes: Un breve descanso y con otro día primaveral, a subir los Montes de Oca. Para lo que quedaba, eso no era "na de na".

El paso por Burgos fue mucho más agradable que el de la capital de La Rioja. Una avenida que recorre el sur de la ciudad castellana, con su carril bici. Buen momento para el almuerzo. Y a la salida de la ciudad, un saludo a este singular peregrino.

Carrión de los Condes - León: Por las llanuras castellanas es donde más se hecha de menos la compañía de los colegas ciclogloberos. Rectas y rectas sin conversación y sin una rueda amiga. La suerte hizo que las mañanas fuesen calmadas, sin apenas viento, que hicieron más soportable la travesía. El sacrificio, bien se merecía una cerveza en la Plaza Mayor de León.

León - Ponferrada: Una de las etapas que más disfruté. Salida de León y visita a Astorga, espectacular ciudad en las estribaciones de los montes de León. Buen lugar para un refrigerio antes de iniciar la escalada.

 
La subida al puerto de Foncebadón es espectacularmente bonita, sobretodo una mañana tan soleada como me tocó. Empieza tendida y poco a poco va incrementando la pendiente, pero es llevadera si se sabe elegir el ritmo.

 
El descenso a Ponferrada es impresionante. ¡Más vale que tocaba bajarlo! Llamaba la atención algunos parajes, como este pueblo, el Acebo de San Miguel, donde parece que estás en otra época.

 
Ponferrada - Portomarín: Tras una tarde de descanso en Ponferrada, ciudad especialmente bonita, toca enfrentarse a la etapa reina, la famosa subida al alto de Cebreiro. Se puede ascender por la nacional, pero lo más bonito es hacerlo por la carretera interior, por la que suben los peregrino y donde las pendientes son impresionantes, casi paredes, y donde todo el desarrollo de la bicicleta es poco. El paisaje es especialmente bonito y te encuentras solo, en medio de la montaña, por unas carreteras, que aunque asfaltadas, más bien parecen caminos.

 
La etapa solo se merecía terminarla en un coqueto apartamento con jardín, en torno a una cerveza fría. Es momento de recuperar piernas y saborear la satisfacción de tener la meta al alcance de la mano.
 

Portomarín - Santiago: El 02 de junio tocó afrontar la última etapa, la más corta, pero no la menos dura, ya que son 110 kilómetros de un interminable sube y baja, sin un momento de respiro. Pero el regustillo de ver el final del reto cumplido, te permite no sufrir en las permanentes subidas. La llegada, en este año de pandemia, produce unas sensaciones extrañas. Soledad, poco ambiente. Me imagino esta plaza llena de peregrinos alegres tras un mes de peregrinación buscando luz, sus deseos ......., pero ahora solo hay losetas desnudas, en un día de cielo gris, que a los pocos minutos descargó toda su rabia.

 
Y esto fue todo, bueno, casi todo, que quedan cuatro días de turismo por Galicia, dándose algún capricho que otro; pero eso os lo contaré en la próxima entrada.
Ojalá sirvan estas fotos para animaros a enrolaros en pequeñas aventuras como esta, y si es en grupo mejor. Para mi, la experiencia ha merecido la pena y después de este largo año de pandemia viendo a muchas personas sufrir, siempre hay algo para la reflexión.